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La atención integrada es considerada como un objetivo para garantizar la sostenibilidad de los sistemas sanitarios. Los sistemas sanitarios en su génesis han sido planteados de tal manera que han favorecido la existencia de espacios aislados. Esto es denominado como sistemas fragmentados. Estos sistemas favorecen la existencia de estructuras complejas cargadas de ineficiencias donde se actúa bajo la gestión a corto plazo.

La realidad en la que nos encontramos actualmente, un paciente el cual es derivado a la atención hospitalaria, debe identificar los servicios, moverse entre una gran cantidad de recursos desconocidos y no cercanos, identificar a los distintos profesionales que lo deben de atender, enfrentarse a multitud de pruebas, ineficiencia en la gestión, falta de optimización en los tiempos que el paciente debe “invertir” en el sistema; en resumen, se trata de una atención que avanza por pasos, y no observa el proceso en su conjunto.

Frente a este problema, la integración asistencial propone una reestructuración del sistema actual de forma que aumente la eficiencia y se reduzca la fragmentación. Hay que crear espacios para que se desarrollen nuevas ideas de atención que permiten actuar sobre la salud, haciendo mejor medicina y de manera más eficiente. Los sistemas de información pueden ser una herramienta vital para este cambio, ya que de ahí radica el conocimiento para poder superar los modelos desconectados y fragmentados.

 

Fuente: López, M. (2015).

Las enfermedades crónicas se han convertido en el eje central de todas las políticas sociosanitarias realizadas desde los sistemas nacionales de salud hasta los sistemas más locales. Este aspecto favorece que nos encontremos con la necesidad de preservar la sostenibilidad del sistema a largo plazo bajo la premisa de que, si se hace una buena salud en materia de pacientes crónicos, se tiene la tranquilidad de un sistema que preserva el carácter cualitativo sostenido en el tiempo.

En definitiva, el abordaje asistencial debe incorporar la cronicidad como elemento sustancial de cambio en el modelo de atención actual. Es clave que dicho modelo facilite la personalización de la atención para cada paciente porque tiene necesidades e intereses diferentes atendiendo a aspectos como, por ejemplo, la edad y el sexo. 

Se apuesta así por la activación de pacientes donde se les da mayor protagonismo; en definitiva, hacerles coproductores de su salud. Además, para poder potenciar la participación activa del paciente se pueden incorporar las TIC (tecnologías de la información y comunicación) como una herramienta que fomenta la gestión del conocimiento tanto por parte del profesional como del enfermo.

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Esta entrada es un extracto del artículo: López, M. (2015). “eConecta: Modelo de atención integrada en diabetes mediante el uso de las TIC”, publicado en el número 15 de la revista Actas de Coordinación Sociosanitaria. Puede acceder aquí al sumario y la descarga de la revista.



 

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