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Foto de un señor mayor con bastón acompañado de un chico joven y sentados en una cama

¿Quién nos cuida?

Cuando nos encontramos con una situación en la que un familiar requiere de una serie de cuidados y asistencia de forma continua, nos volcamos día y noche para atender a esa persona que tanto queremos y a la que no queremos fallar. Mejorar su día a día se vuelve una prioridad, pero y a nosotros ¿Quién nos cuida?

Suelen surgir sentimientos enfrentados, por un lado tenemos la gratificación de lo que estamos haciendo pero también la sobrecarga y soledad que esto conlleva. A veces incluso, surge la dicotomía entre qué quiero hacer y qué debo hacer, y elegimos siempre la segunda opción independientemente de las consecuencias negativas que esto nos pueda ocasionar. Tratamos de abarcar lo máximo posible y a menudo nos olvidamos de nosotros mismos. Si a esto le añadimos los sentimientos de vergüenza que nos pueden surgir al tener la necesidad de pedir ayuda, nos vemos abocados a un desafío en el que nos encontramos en muchas ocasiones completamente solos.  

Sin embargo, para poder atender las necesidades de nuestros familiares es necesario encontrarnos física y emocionalmente bien, y no olvidar nuestras propias necesidades. Esta situación ha generado que numerosos organismos, como el Ayuntamiento de Madrid y el Ayuntamiento de Barcelona, realicen cursos destinados a los cuidadores, cuyo objetivo es el establecimiento de pautas de auto-cuidado y acompañamiento. También se han establecido otros recursos como es el programa de Respiro Familiar, donde se ofrece un período de tiempo para el descanso del cuidador. 

Desde Fundación Caser hemos colaborado con diferentes entidades en iniciativas diversas destinadas a dar relevancia y visibilidad a todas las personas que, profesionalmente o por relaciones familiares, con cariño y total dedicación, renuncian a parte de su independencia y de su vida a aportar cuidados a quien lo necesita.

Estamos de acuerdo con todos los cuidadores en que deben ser escuchados, comprendidos, reconocidos, porque su labor es fundamental en la sociedad, tienen derecho a solicitar ayuda, a estar cansados y, no lo olvidemos, a recibir cuidados emocionales que le permitan establecer relaciones sanas con la persona que cuidan. 

No lo olvidemos, cuidarnos es el primer paso para atender mejor a los demás.

 

Ana María García Delgado
Trabajadora social
Servicio telefónico gratuito en materia de dependencia y discapacidad.
900.102.180
orientacion@fundacioncaser.org
Fundación Caser