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Deshacerse del estrés e intentar mantener a raya la ansiedad son recomendaciones de los expertos sanitarios que oímos con frecuencia. Entre otras razones, porque el estrés es un factor de riesgo según la Guía Europea de Prevención Cardiovascular.

Una de sus posibles consecuencias es que puede provocar trastornos como la elevación de la presión arterial: ante una situación de estrés, se activa el sistema nervioso aumentando la presión arterial para hacer frente a la mayor necesidad de sangre por parte del cuerpo y liberando hormonas vasoconstrictoras que incrementan la presión de la pared cardiaca y vascular.

Para combatir esos episodios, el consejo es procurar tener momentos de relax a lo largo del día. De esa manera, estaremos cuidando nuestra salud emocional, uno de los pilares de la salud cardiaca junto a una alimentación saludable, basada en la dieta mediterránea y la práctica frecuente de ejercicio físico.

Pero, ¿cómo lograr mantener el estrés a raya para disfrutar de bienestar emocional? Según los expertos de la Fundación Española del Corazón, contamos con algunas herramientas que pueden facilitarlo:

  • Deporte:
    El ejercicio físico ayuda a liberar tensiones y reducir los niveles de estrés, consiguiendo que nos relajemos tras su práctica. Y no solo eso: si practicamos deporte con frecuencia estaremos combatiendo otros factores de riesgo cardiovascular como la obesidad, la diabetes, la hipertensión arterial o los niveles altos de colesterol.
  • Dieta mediterránea:
    La alimentación rica en verduras, frutas y fibra, y baja en grasas y azúcares, contribuye a mantener el estrés a raya. Limitar el consumo de estimulantes como el café y el alcohol también es buena idea.
  • Descanso:
    Para que el sueño cumpla con su función reparadora debemos dormir lo suficiente. Si dormimos un mínimo de siete horas diarias y, además, seguimos unos hábitos de vida saludables como realizar actividad física de forma regular, mantener una alimentación equilibrada, moderar el consumo de alcohol y no fumar, podemos reducir hasta en un 65 % el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, según concluye un estudio publicado en European Journal of Preventive Cardiology.
  • Técnicas de respiración:
    Seguir técnicas de respiración que nos ayuden a relajarnos es otra herramienta con la que contamos. Entre ellas, se encuentra la técnica de respiración por coherencia cardiaca, que permite controlar las aceleraciones y desaceleraciones del corazón. Como se explica en este artículo, se trata de inspirar y espirar de forma voluntaria lentamente para aumentar la amplitud de la frecuencia cardiaca. Gracias a esa sincronización entre la respiración y el ritmo del corazón se consigue entrar en lo que se llama ‘coherencia’.
  • Meditación:
    Un estudio publicado en la revista Circulation afirma que la meditación tarscendental puede reducir en un 48 % el riesgo de mortalidad, infarto de miocardio y accidente cerebrovascular en pacientes con enfermedad coronaria. La razón es que la meditación reduce la activación del sistema simpático y la liberación de hormonas como cortisol y adrenalina, contrarrestando los efectos desfavorables del estrés crónico sobre la frecuencia cardiaca y la presión arterial.

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