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Albert Llovera

“Hay que luchar para tener objetivos”

Albert montado en el coche

Siempre hay una línea que separa un punto de partida de cualquier objetivo. Así es cómo Albert Llovera organiza su pensamiento. Se plantea un reto y no para hasta conseguirlo, ya sea en el terreno personal como en el profesional.

Albert es el primer y único piloto de rallyes con discapacidad que compite en una categoría ordinaria. Tenía 17 años cuando sufrió un accidente mientras participaba en una competición de esquí, fue en ese momento cuando su vida dio un vuelco y no tuvo más opción que la de reinventarse. Y es que desde entonces recorre el mundo en silla de ruedas.

Albert en silla de ruedas celebrando la victoria

Hoy el automovilismo y las carreras de rallyes le ofrecen todo lo que necesita para sentirse realizado y satisfecho consigo mismo. “No creo que tenga que demostrar nada”, asegura Albert, que derrocha entusiasmo con ese punto de locura que siempre le caracteriza.

El ritmo de vida de Albert es casi de infarto. Su actividad es frenética, nunca para y no tiene visos de querer hacerlo. Ese es su estilo de vida y no quiere cambiarlo. “Es lo mejor que le puede pasar a una persona, llevar siempre el estilo de vida que quiere. En mi caso, si tuviera que estar en una oficina, y aunque me pudiera gustar diseñar cambios de marcha, transmisiones o frenos de disco, me faltaría algo de acción. La podría buscar durante el fin de semana, como hace la mayor parte de la gente, pero me faltaría actividad”, afirma.

“Nunca hay que dejar pasar las oportunidades”

En su opinión, “las cosas no vienen por sí solas” y, por ello, anima a todas las personas a luchar para tener objetivos. Ese es el principal mensaje que Albert traslada durante las conferencias motivacionales que imparte. Para él, es importante “que nadie se estanque en su trabajo”. “Cuando se van cumpliendo objetivos, hay que buscar otros nuevos que también hay que celebrar”, dice.

Este andorrano sabe de buena mano que “hay que aprovechar las oportunidades”. Albert no tenía licencia para competir como piloto de rallyes, ni él ni nadie con una discapacidad. “Quería correr en coches y estuve trabajando durante dos años. Creía en mí y quería competir contra los ‘normales’. Al final me dieron la licencia entre la Federación Española, la catalana y la de Andorra”, cuenta Albert, quien asegura que le concedieron por pesado. “Dádsela al chaval y dentro de un año se irá a casa debieron pensar”, apunta divertido.

Después de conseguir ese objetivo, resultó que Albert ganó el campeonato. Ante sus ojos se abría una puerta muy grande. Correr el Dakar y puntuar en varias carreras del mundial de rallyes son solo algunos de los muchos retos que ha ido alcanzando en todo este tiempo.

“Busco cosas que me atraigan y me puedan divertir”

Mientras tanto, sigue haciendo lo que le gusta y le apetece. ¿Su próximo objetivo? El rallycross, algo muy complicado para alguien que conduce solo con las extremidades superiores. “Soy un piloto muy polivalente. Donde voy más rápido es en asfalto y es lo que menos hago porque me apetece menos. Prefiero tierra, hielo, me da igual si es a bordo de un cuatro ruedas motrices, o si es tracción delantera, si es un camión. Busco cosas que me atraigan y me puedan divertir”, afirma convencido.

Sin embargo, a su juicio, “no hace falta hacer el Dakar ni el mundial de rallyes para ser consciente de las limitaciones”. “Cada uno tiene que saber hasta dónde puede ir. Pero nadie sabe dónde está ese límite. Cada cual, sobre todo las personas con discapacidad, tiene un don especial que se puede llegar a exprimir muchísimo más. Las personas con discapacidad aportamos un plus. Curramos mucho. Damos mucho”, sentencia.

AMIGOS DE VERDAD

Albert con sus amigos

En sus charlas, Albert insiste también en lo fundamental que es no perder el norte y mantener siempre la perspectiva. “Siempre digo que hay tres puntos muy importantes. El primero, uno mismo. Que quieras salir de ese agujero negro que te ha tocado vivir. El segundo es el apoyo de la familia y el tercero es algo que casi nadie cuenta: los amigos, los amigos de verdad”.

“Mis verdaderos amigos son los que han estado conmigo cuando las cosas no han ido bien. Los amigos de verdad, cuando no estás bien, también están contigo. Ellos fueron la respuesta cuando tuve el accidente porque era muy joven, estaba anímicamente muy mal y ellos me trataron como si fuera el Albert de siempre”, recuerda.

“Mis verdaderos amigos son los que han estado conmigo cuando las cosas no han ido bien”

Estos son los amigos de verdad, pero a Albert también le motiva todo el apoyo que recibe de su familia y de sus seguidores. Los mensajes que le trasladan le retroalimentan. “Hago cosas que a la gente le gustan y no saben ni cómo puedo hacerlas o qué hago para conseguirlas. Al final, te dices que, a lo mejor, lo que uno hace no es tan evidente. Cuando estoy dentro de un coche de rally o derrapando con el camión en el Dakar me digo: “Esto no es normal”, pero yo me lo tomo como que estoy disfrutando de las cosas”, concluye.

Albert montado en el coche

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